La oración – Ejercicios para el alma

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“El mundo es el endurecedor del corazón, si para amar tenemos que tener un corazón tierno, blandito para que el Espíritu Santo, entrando en nuestra alma a través de las gracias que Cristo nos comunica en la oración, pueda moldear nuestra alma según el modelo perfecto que es Jesucristo, pueda tomar nuestro corazón y dibujar en él el corazón de Jesús, se encuentra con que nuestro corazón está petrificado y a través de martillazos y golpes ni siquiera así es capaz de mover nuestro corazón al bien. Para evitar que tu corazón se petrifique, vamos a reflexionar un poco sobre la manera con que el mundo penetra en nuestro corazón.”

El mundo es el endurecedor del corazón, si para amar tenemos que tener un corazón tierno, blandito para que el Espíritu Santo, entrando en nuestra alma a través de las gracias que Cristo nos comunica en la oración, pueda moldear nuestra alma según el modelo perfecto que es Jesucristo, pueda tomar nuestro corazón y dibujar en él el corazón de Jesús, se encuentra con que nuestro corazón está petrificado y a través de martillazos y golpes ni siquiera así es capaz de mover nuestro corazón al bien. Para evitar que tu corazón se petrifique, vamos a reflexionar un poco sobre la manera con que el mundo penetra en nuestro corazón.





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