“Levántate y Come Elías porque el Camino es Largo” – La Eucaristía – Salvador Gómez

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"Levántate y Come porque el Camino es Largo" – La Eucaristía – Salvador GómezSalvador Gómez nos habla del profeta Elías, quien era un hombre bueno pasando un momento malo, pues pide a Dios la muerte, pero Dios le responde alimentándolo con un pan misterioso que le dará fuerzas para recorrer cuarenta días de desierto sin parar. Nosotros también tenemos ese pan bajado del cielo que es Jesucristo, quien nos alimenta siempre y nos ayuda a pasar los momentos malos como el profeta Elías.

Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Llegó a Berseba en el territorio de Judá y allí dejó a su sirviente. Se adentró en el desierto durante todo un día de camino, luego fue a sentarse bajo un retamo y pidió la muerte: “Basta, dijo. Yavé, toma mi vida, porque ya no valgo más que mis padres”. Se acostó y se quedó dormido.

Un ángel tocó a Elías y le dijo: “Levántate y come”. Miró y vio que había allí cerca de él una tortilla cocida sobre piedras y un cántaro de agua. Comió, bebió y se volvió a acostar. Por segunda vez el ángel de Yavé se le acercó, lo tocó y le dijo: “Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti”. Comió y bebió. Confortado con ese alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb. Allí se dirigió hacia la caverna y pasó la noche en ese lugar.

He aquí que le fue dirigida la palabra de Dios: “¿Elías, qué haces aquí?” Respondió: “Ardo de indignación por Yavé Sabaot, porque los hijos de Israel te han abandonado. Han derribado tus altares, dado muerte a cuchillo a tus profetas; sólo he quedado yo y tratan de matarme”. Yavé le respondió: “Sal fuera y quédate en el monte delante de Yavé”.

Y Yavé pasa. Un viento fuerte y violento pasa delante de Yavé, hiende los montes y parte las rocas, pero Yavé no está en el viento. Después del viento viene un terremoto, pero Yavé no está en el terremoto.  1 Reyes 19,3-11.





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