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La CONVERSIÓN DE KIMBERLY Y SCOTT HAHN – Roma Dulce Hogar 1 y 2

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El Capitulo 1 de “Roma Dulce Hogar: De la Cuna a Cristo”, narra el la infancia de los Hahn y también su temprana conversión a Cristo desde la Juventud donde se fue gestando, en Scott Hahn, particularmente un profundo sentimiento anti católico.

El Capitulo 2 de “Roma Dulce Hogar: Del Apostolado al Matrimonio”, relata los estudios de Scott y Kimberly, como se fueron conociendo, su noviazo a la par del apostolado de evangelización y finalmente de su matrimonio. Scott estudia el bautismo de infantes en la biblia.

 

¿Prohíbe Dios Llamarles Padres a los Sacerdotes? Padre Luis Toro

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Llamar padre al sacerdote

¿Porqué llamar Padre al Sacerdote si en la Biblia aparece que a nadie se le puede llamar padre? Muchas personas aseguran que pecamos los católicos al llamar padre al sacerdote, por eso el Padre Luis Toro nos explica a fondo lo que verdaderamente enseña la Biblia al respecto.

Mateo 23, 8-12.
Lo que es ustedes, no se dejen llamar Rabbí, porque no tienen más que un Rabbí, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.

Lucas 18, 18-20. Cierto hombre importante le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno, nadie más. Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falsos testimonios, honra a tu padre y a tu madre.”

¿Dónde Está en la Biblia el Santo Rosario? – Padre Luis Toro

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¿Es bíblico el rezo del Santo Rosario? ¿Dónde aparece en la Biblia el Rosario? ¿Son vanas palabrerías y puras repeticiones? ¿La Biblia enseña a orar de esa manera? El Padre Luis Toro nos muestra dónde aparecen en la Biblia las oraciones del Santo Rosario y los motivos por los que lo rezamos.

Lucas 1,26-38. Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Romanos 8, 28-30. Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.

El Purgatorio y la Intercesión de los Muertos en la Biblia – Padre Luis Toro

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¿Porqué nosotros los católicos en la existencia del purgatorio? ¿Dónde aparece en las Sagradas Escrituras? ¿Porque enseñamos esto si la palabra Purgatorio no se encuentra en la Biblia? El Padre Luis Toro nos explicará con gran claridad y con la Biblia el fundamento del purgatorio y la intercesión de los muertos.

1 Corintios 3, 12-15. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego.

Mateo 5, 25-26. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

El Diezmo Según la Biblia – Padre Luis Toro

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El Diezmo Según la Biblia - Padre Luis Toro

Los pastores protestantes exigen el Diezmo (diez por ciento de los ingresos) de sus fieles y amenazan con la expulsión o el infierno a quienes no paguen ¿esto es valido? El Padre Luis Toro nos explica detallada y bíblicamente que el pago del diezmo no aplica para la nueva alianza.

Mateo 10,7-10. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

1 Corintios 9,16-18. Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión. ¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente la Buena Noticia, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.

LAS CONFESIONES – San Agustín de Hipona – Libro Noveno (9)

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El Libro Noveno de las Confesiones de san Agustín narra la vida de su Madre Mónica (Santa Mónica), su esfuerzos por llevar a su familia a Dios. Finalmente relata su muerte y el dolor que esta le causó.

CONFESIONES DE SAN AGUSTÍN.
San Agustín de Hipona.
LIBRO NOVENO. CAPÍTULO 1.

¡Oh Señor!, siervo tuyo soy e hijo de tu sierva. Rompiste mis ataduras, yo te sacrificaré una hostia de alabanza. Alábete mi corazón y mi lengua y que todos mis huesos digan: Señor, ¿quién semejante a ti? Díganlo, y que tú respondas y digas a mi alma: Yo soy tu salud.

¿Quién fui yo y qué tal fui? ¡Qué no hubo de malo en mis obras, o si no en mis obras, en mis palabras, o si no en mis palabras, en mis deseos! Mas tú, Señor, te mostrate bueno y misericordioso, poniendo los ojos en la profundidad de mi muerte y agotando con tu diestra el abismo de corrupción del fondo de mi alma. Todo ello consistía en no querer lo que yo quería y en querer lo que tú querías.

Pero ¿dónde estaba durante aquellos años mi libre albedrío y de qué bajo y profundo arcano no fue en un momento evocado para que yo sujetase la cerviz a tu yugo suave y el hombro a tu carga ligera, ¡oh Cristo Jesús!, ayudador mío y redentor mío? ¡Oh, qué dulce fue para mí carecer de repente de las dulzuras de aquellas bagatelas, las cuales cuanto temía entonces perderlas, tanto gustaba ahora de dejarlas! Porque tú las arrojabas de mí, ¡oh verdadera y sana dulzura!, tú las arrojabas, y en su lugar entrabas tú, más dulce que todo deleite, aunque no a la carne y a la sangre; más claro que toda luz, pero al mismo tiempo más interior que todo secreto; más sublime que todos los honores, aunque no para los que se subliman sobre sí.

Libre estaba ya mi alma de los devoradores cuidados del ambicionar, adquirir y revolcarse en el cieno de los placeres y rascarse la sarna de sus apetitos carnales, y hablaba mucho ante ti, ¡oh Dios y Señor mío!, claridad mía, riqueza mía y salud mía.

CAPITULO 2.

Y me agradó en presencia tuya no romper tumultuosamente, sino substraer suavemente del mercado de la charlatanería el ministerio de mi lengua, para que en adelante los jóvenes que meditan no tu ley ni tu paz, sino engañosas locuras y contiendas forenses, no comprasen de mi boca armas para su locura. Y como casualmente faltaban poquísimos días para las vacaciones vendimiales, decidí aguantarlos para retirarme como de costumbre y, redimido por ti, no volver ya más a venderme. LAS CONFESIONES – San Agustín de Hipona – Libro Noveno (9)

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