La Conversión de Amparo Medina – De Marxista Atea, Abortista y Anti Católica a Defensora de la Vida

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La Conversión de Amparo MedinaAmparo Medina al tiempo de comentar su testimonio va explicando también su participación en proyectos contra la dignidad humana como el aborto, la ideología de género, promoción de métodos anticonceptivos-abortivos, hasta que cayó herida por una bala y a punto de morir se encontró con la Santísima Virgen y con Jesús en la Cruz sufriendo por cada pecado que ella cometió.

Perdón, perdón, perdón por mi vanidad, por mi orgullo, por mi lujuria perdón. Inmediatamente sentí como que algo me bañaba y me escurría por todo el cuerpo y me aliviaba todo ese peso que cargaba encima y me vi llena totalmente de sangre, entonces vi de donde caía la sangre y vi al Señor en una cruz. Yo pensé que me iba a mirar terriblemente enojado, me daba miedo mirarlo, pero cuando me quede mirándolo jamás vi tanto amor. Nunca oí su voz, pero siempre sentí que me decía “Estoy aquí por ti, porque te amo, porque eres la niña de mis ojos, porque si tengo que morir mil veces mas para salvarte, mil veces más lo vuelvo a hacer”…

Parte 1

Parte 2

Orgullosamente Atea – Testimonio de Conversión de Beatriz Cordero

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Testimonio de Conversión de Beatriz CorderoBeatriz Cordero nos cuenta su testimonio de conversión de ser orgullosamente atea hasta dejarse inundar por el amor y las bendiciones de Dios quien le transforma la vida de manera absoluta de una manera inesperada, dándole además un marido y tres hijas maravillosas.

No puede ser esta vida de esfuerzo, esfuerzo para volver a caer y dificultades, caídas, muertes y separaciones, lo que es la vida, lo que todos sabemos que tiene la vida. Me parecía un esfuerzo sobrehumano, ya en otro dolor extremo y dices “Es que yo no quiero, es que no tiene ningún sentido y no quiero estar aquí, esto hasta cuando, pero tampoco soy capaz de quitarme de en medio” entonces decía “Sí fuera tan fácil como desenchufarme”. Y mirando esa cara (el rostro de Cristo en la Sabana Santa) tuve un regalazo impresionante del amor de Dios, un regalazo impresionante que yo no lo puedo definir, de amor… de amor que me inundaba y que yo decía “esto es lo que he buscado toda la vida”…

¡Señor, me Quitaste la Tartamudez! – Testimonio de Conversión de Pepe González

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Testimonio de Conversión de Pepe GonzálezLuego de una infancia y adolescencia complicadas, Dios transformó a Pepe González, quien además era tartamudo y no podía predicar, pero Dios lo sano para proclamar a tiempo completo las maravillas del Señor.

“Usted es un cobarde” me dijo el padre, “ya estuvo bueno, usted va a empezar a predicar”, pero yo le decía “Padre, es que yo no tengo facilidad de palabra”… El padre me decía “usted es un cobarde pero hoy Cristo lo va a liberar, así que a partir de hoy usted va a empezar a predicar”… Cuando me toco predicar, yo lloraba porque no podía hablar, los jóvenes me tenían caridad, era pura misericordia de ellos porque yo me trababa y yo veía que todos se movían, pero era por mis palabras que no fluían. Entonces fue como un año de estar predicando con aquella dificultad, que yo sentía que me moría de vergüenza…

Dijo Moisés a Yahveh: «¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua.» Le respondió Yahveh: «¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh? Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.» Éxodo 4,10-12.

El testimonio comienza luego del minuto 8:

40 Años Predicando el Amor de Dios – Testimonio de Vida de Salvador Gómez

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Testimonio de Vida de Salvador GómezUna infancia complicada, la repentina muerte de un sacerdote querido y el embarazo de dos mujeres en su juventud fueron el inesperado inicio de Salvador Gómez en los caminos del Señor.

Cualquiera que me ve emocionado pensará que soy un recién convertido pero tengo 40 años de estar llorando. Desde que encontré a Jesús Él llenó los vacios de mi corazón, quitó lo complejos, me dio vida en abundancia, el Señor hizo en mí maravillas (palabras de la Virgen María, Gloria al Señor). Lo que Él ha hecho es algo grande y sobre todo mostrarme que “Él llama lo que no es para que sea”… Me faltaron como 3 años y medio para terminar todos los estudios que hace un sacerdote (franciscano)…

Padre, Te Amo, pero sí no te Conviertes vas al Infierno – Testimonio del Padre Wilson Salazar

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Padre Wilson SalazarEl Padre Wilson Salazar nos expone detalladamente su fuerte testimonio de conversión desde su difícil adolescencia y también siendo ya sacerdote. Dios le muestra el infierno y las almas condenadas allí, incluso las de algunos sacerdotes y obispos.

Creo que yo me llené de orgullo cuando regresé a Colombia y fui formador (director espiritual) de un seminario, pero me llené de orgullo y de soberbia; dejé de orar ante el santísimo y lo atribuía a que hacía mucho calor en la ciudad de Bogotá… Un día el sacerdote que levantaba tan puramente  al Señor empezó a caer y me ate a un demonio de adulterio y de lujuria, de impureza, de libertinaje. De ahí para delante no podía parar… Sentía voces que me atacaban, sentía la presencia del enemigo y no podía orar, no podía orar, les soy sincero no podía orar. Me arrodillaba y sentía que las rodillas me podían, que el estomago me rebotaba y yo me tenía que sentar, parar y salirme. Celebraba la Eucaristía porque tenía que celebrarla…

Los Discípulos de Emaús y Jesús Resucitado – Fernando Casanova

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Fernando CasanovaFernando Casanova nos explica cómo los discípulos de Emaús se encuentran con el Señor Resucitado, y de ello aprenderemos el criterio para relacionarnos con el verdadero Jesucristo y no con uno inventado de acuerdo a nuestras necesidades.

Lucas 24, 13-35: Aquel mismo día dos discípulos se dirigían a un pueblecito llamado Emaús, que está a unos doce kilómetros de Jerusalén,  (14)  e iban conversando sobre todo lo que había ocurrido.  (15)  Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar con ellos,  (16)  pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.  (17)  El les dijo: “¿De qué van discutiendo por el camino?” Se detuvieron, y parecían muy desanimados.  (18)  Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: “¿Cómo? ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no está enterado de lo que ha pasado aquí estos días?”  (19)  ¿Qué pasó?, les preguntó. Le contestaron: “¡Todo el asunto de Jesús Nazareno!” Era un profeta poderoso en obras y palabras, reconocido por Dios y por todo el pueblo.  (20)  Pero nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes renegaron de él, lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz.  (21)  Nosotros pensábamos que él sería el que debía libertar a Israel. Pero todo está hecho, y ya van dos días que sucedieron estas cosas.  (22)  En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos han inquietado,  (23)  pues fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron hablando de una aparición de ángeles que decían que estaba vivo.  (24)  Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron.  (25)  Entonces él les dijo: “¡Qué poco entienden ustedes y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas!”  (26)  ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?”  (27)  Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.  (28)  Al llegar cerca del pueblo al que iban, hizo como que quisiera seguir adelante,  (29)  pero ellos le insistieron diciendo: “Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día. Entró, pues, para quedarse con ellos.  (30)  Y mientras estaba en la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.  (31)  En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció.  (32)  Entonces se dijeron el uno al otro: “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”  (33)  De inmediato se levantaron y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo.  (34)  Estos les dijeron: “Es verdad: el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.  (35)  Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

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