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Testimonios Sacerdotales

eamos ahora algunos testimonios de sacerdotes ejemplares que, sin ser santos canonizados, pueden ser un estímulo para todos.

Testimonios Sacerdotales

Ven Espíritu Santo – Oración

Ven Espíritu Santo
mándanos desde el cielo
un rayo de tu preciosa luz.

Ven Padre de los pobres
ven luz de los corazones,
ven a darnos tus dones.

Ven Espíritu Santo – Oración

Película y Biografía de San Vicente de Paúl y las Hijas de la Caridad

En abril de 1581, en el pueblo de Pouy al sudoeste de Francia, vino al mundo. No experimentó la extrema miseria pero sí una dura pobreza y un arduo trabajo. Tuvo el privilegio de estudiar y, para tener un ingreso, ayudó a otros alumnos. Se ordenó sacerdote en 1600. Tenía un proyecto centrado en sí mismo y gastó varios años de su vida tratando de realizarlo. El Señor es paciente y esperaba una respuesta valiente y generosa. ¿Se la dará Vicente?

Película y Biografía de San Vicente de Paúl y las Hijas de la Caridad

La Soberbia y la Humildad – Sermones del Cura de Ars

Este es el primero de una serie de hermosos y edificadores sermones de San Juan María Vianey, el Santo cura de Ars, que les presentaremos. En este primero el Santo Cura de Ars nos habla de La Soberbia y la Humildad.

La Soberbia y la Humildad – Sermones del Cura de Ars

El Sermón de la Montaña, el corazón del evangelio

El sermón de la montaña es considerado como el corazón mismo del evangelio y por ende del cristianismo. Por eso en este día te invito a que lo leas con calma, poco a poco, una o las veces que te sea posible y lo medites en tu corazón. Te darás cuenta de que las palabras de Jesús son auténticamente agua viva o palabras de vida que dan ánimo y esperanza a todo aquel que las medita y lleva en todo momento en su corazón.

El sermón de la montaña abarca, en el evangelio de san Mateo, desde el capitulo 5, versículo primero, hasta el capitulo 7, versículo 28, en este caso de la Biblia del Pueblo de Dios.

El Sermón de la Montaña, el corazón del evangelio

Dios siempre te perdona

Pues bien, Dios también quiere darte a ti su paz. Dios quiere sentirse feliz de perdonarte. Vete a confesarte y dile de todo corazón: Señor, ten compasión de mí que soy un pecador. Gracias, por amarme tanto y haber tenido tanta paciencia conmigo y haberme esperado hasta este momento. Gracias, Señor, dame tu perdón, tu pureza y tu paz. Amén.

Dios siempre te perdona