eamos ahora algunos testimonios de sacerdotes ejemplares que, sin ser santos canonizados, pueden ser un estímulo para todos.
eamos ahora algunos testimonios de sacerdotes ejemplares que, sin ser santos canonizados, pueden ser un estímulo para todos.
Conozco tu pobreza, conozco las luchas y preocupaciones de tu alma, la fragilidad y las enfermedades de tu cuerpo; conozco tu cobardía, tus desfallecimientos. Pero a pesar de todo te digo: dame tu corazón, ámame tal como eres.
Si esperas ser perfecto para amar, no me amarás jamás. Aún cuando caigas a menudo en las mismas faltas que quisieras no cometer nunca, aún cuando fueras cobarde en la práctica de la virtud, no me niegues tu amor.
Yo no sé cuál es tu necesidad, yo no sé cuál es tu problema hermano, yo no sé cuál es tu dolor en estos momentos, yo no sé qué te aflige, yo no sé que tú necesitas, pero yo si conozco a alguien que te conoce mejor que tú mismo, y te dice: “Hijo mío, no temas, no temas por qué no estás solo, yo estoy contigo y yo estoy contigo porque te amo y porque te amo lo imposible para ti conmigo será posible y vas a ver la victoria que yo te voy a dar porque te amo”.
Jesucristo Esperanza de la Iglesia – Padre Pedro Nuñez
Amado hijo/a
Puede ser que tú no me conozcas, pero Yo sé todo acerca de ti … Sal.139:1
Yo sé cuándo te sientas y cuándo te levantas … Salmo 139:2
Todos tus caminos me son conocidos … Salmos 139:3
Conozco cuántos cabellos hay en tu cabeza … Mateo 10:30
Pues fuiste hecho/a a mi imagen … Génesis 1:27
Carta desde el cielo, especialmente para ti
El padre Alberto Linero en su mensaje matutino en el que primero hace una hermosa oración de entrega a Dios. Luego le contesta a una mujer quien, en un mensaje, le dice al sacerdote que no puede estar alegre, ni celebrar porque su vida está llena de tristezas, de problemas y dolores. Veamos el mensaje.
Porque agradecer a Dios cuando hay problemas – Padre Alberto Linero
De pronto… frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin cruz, iba a lanzarme sobre él, pero frené mis ímpetus. Miré al Cristo de reojo, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto.