eamos ahora algunos testimonios de sacerdotes ejemplares que, sin ser santos canonizados, pueden ser un estímulo para todos.
eamos ahora algunos testimonios de sacerdotes ejemplares que, sin ser santos canonizados, pueden ser un estímulo para todos.
El Papa Benedicto XVI consagró al Corazón Inmaculado de María a todos los sacerdotes del mundo, para lo cual hizo la siguiente oración en adoración al Santísimo Sacramento…
Papa Benedicto XVI Consagra a los Sacerdotes al Corazón Inmaculado de María
Viendo la multitud hambrienta de este Tercer Mundo, queremos ayudarla con lo mejor de nosotros mismos, es decir con nuestra vida, ofrecida al Señor como verdadero incienso de amor.
Testimonio de una Vocación – Padre S. Dumont
Santa Rosa de Lima nació en Lima (Perú) el año 1586; cuando vivía en su casa, se dedicó ya a una vida de piedad y de virtud, y, cuando vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo, hizo grandes progresos en el camino de la penitencia y de la contemplación mística. Murió el […]
Película y Biografía de Santa Rosa de Lima
Conchi Vaquero nos habla con profundidad de la oración de silencio y de la soledad como actitudes para crecer en nuestra intimidad con el Señor y poder nacer de nuevo en un proceso continuo de conversión.
En la intimidad de la soledad me instruyes Señor
ADVIENTO
La palabra adviento es una palabra latina que significa llegada solemne. El adviento es un tiempo de oración, penitencia y preparación para vivir la fiesta de navidad. En este tiempo dios nos permite prepararnos cada año para la venida de Jesús, quitando todos los obstáculos que se interponen entre él y nosotros.
Objetivo del Adviento
El objetivo del adviento es dejar en nuestros corazones un mensaje de alegría, esperanza y conversión hacia Dios porque creemos en Él y en su plan de salvación. Es cierto que el adviento histórico ya pasó con el nacimiento de Jesús en el mundo, pero el adviento espiritual no ha terminado, puesto que es un hecho que se sigue recordando año con año en nuestra iglesia y es tiempo de hacer realidad nuestro deseo de que Cristo venga a su pueblo, especialmente a nuestro corazón.
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