Dinero de Sangre – La Industria del Aborto

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Documental que expone la verdad que se esconde detrás de la Industria del aborto que muestra las estrategias que llevan a cabo para conseguir el mayor número de abortos sin importar las personas que sufren, mujeres y familias enteras destrozadas por una industria cuyo objetivo único es el dinero.

 





2 comentarios para “Dinero de Sangre – La Industria del Aborto”

  1. eduardo sosa rincón dice:

    Historia de un Aborto

    I

    Una sueña prenacida
    ronda en las calles nocturnas
    de la ciudad infectada
    Opaceas destellas respiran
    arcoirizando la paz
    en el aura de las hadas

    Instintiva buscona rosal
    placiente desde el seno tibial
    Invade constante
    los tactos
    y los pútridos
    fuegos
    en ojos
    del asesino que asecha…
    Balbúcea su inefable sonrisa
    del pálpito almendrilla
    que rosa disémina en cuánticos desvanecidos
    Hasta la transparencia invisible
    que casi no existe
    Rie a gorgójidos de canarios anidados
    Alma con su intacto un cantico mielino
    y… brotandita
    danza
    …para dar vida a los que le matan

    No sabe salir
    Pero sale
    a la ciudad infestada de todos los monstruos,
    Calienta su instante con los fuegos de los borrachos
    bajo los gélidos puentes
    y alba las flores antes que acabe la noche
    Angéla las ventanas encendidas
    A los cobardes halconea corazones de tigre y fuerza corcelana
    Libera fantasmas de las viejas casonas
    inocenta prostitutas
    Llama a todos los necesitados del mundo
    Convoca las cúspides del cielo
    llora inaudible,
    ¡¡Despertad despertad despertad!!
    ¡Que esta cometiéndose una repugnancia¡¡

    Mientras, el asesino de ojos pútridos
    succiona pedazos de huesillos y carnes,
    Sendos ramilletes de un crimen
    alariendo nos acusan.
    ………………………………………..

    La esperanza abre sus grandes y hermosos
    ojos verdes

    en alboradas inmortales

    …y volvemos de la tormenta amaneciendo alegrías

    La culpa se olvida

    Pero muertos estamos

    Muertos,

    … y locos.

    II
    ¿Y qué si inmisericorde he volado
    a favor de la libre decisión?

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