La Cena del Cordero – Estudio Biblico – Scott Hahn

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alianza

El siguiente es un fragmento del libro “La Cena del Cordero” escrito por Scott Hahn (ex pastor presbiteriano) quien nos explica que la Misa es continuación de la Biblia. En el plan Divino de salvación, la Biblia y la Misa están hechas una para la otra. Tal vez esto es nuevo para usted. De hecho, tal vez usted, al igual que otros muchos, incluyendo muchos católicos, no ha pensado tanto sobre la relación entre Biblia y Misa.  Al final del fragmento encontrarás la descarga del libro completo.

I. Encontrando la Biblia en la Misa
Nuestro culto es Bíblico

Descargar el libro completo “La Cena del Cordero”

La Misa es continuación de la Biblia. En el plan Divino de salvación, la Biblia y la Misa están hechas una para la otra. Tal vez esto es nuevo para usted. De hecho, tal vez usted, al igual que otros muchos, incluyendo muchos católicos, no ha pensado tanto sobre la relación entre Biblia y Misa.

Si alguien preguntara, “¿Qué tiene que ver la Biblia con la Misa?”, muchos podrían con­testar, “No tiene mucho que ver”.

Parece una repuesta obvia. Sí, escuchamos lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento en cada Misa, y cantamos un salmo entre estas, pero, aparte de esto, no parece que la Biblia sea tan importante en la Misa.

Sin embargo, cuando usted haya terminado este curso, tendrá una perspectiva distin­ta—además de un amor y un aprecio mucho más grandes—hacia el profundo misterio de fe en el que entramos en cada Misa.

Empecemos de un solo y miremos la Misa a través de un nuevo lente “bíblico”.

Cada Misa empieza de la misma manera. Nos persignamos y decimos, “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. Veremes el porqué de esto después.

Por ahora, notemos que la señal de la cruz empezó con los apóstoles, que “sellaron” a los nuevos bautizados trazando este signo en sus frentes. (cfr. Ef.1.13; Apoc. 7:3).

La Cena del Cordero - Scott HahnLas palabras que rezamos cuando nos santiguamos vienen directamente de los labios de Jesús. De hecho, son de las últimas palabras que dirigió a sus apóstoles (cfr. Mt. 28:19).

Continuando con la Misa, el sacerdote nos saluda. Él habla y nosotros respondemos, con palabras de la Biblia. Él dice: “El Señor esté con ustedes”, y decimos, “Y con tu espíritu” (cfr. 2 Tim. 4:22).

En la Escritura, estas palabras son la promesa de la presencia, la protección y la ayuda del Señor (cfr. Ex. 3:12; Lc. 1:28). El sacerdote puede optar por otro saludo, como, “la gracia de Nuestro Señor Jesucristo…” siempre también palabras sacadas de la Biblia (cfr. 2 Cor. 13:13; Ef. 1:2).

La Misa continua así, como un diálogo entre los fieles y Dios, mediado por el sacerdote. Lo que llama la atención—y raras veces reconocemos—es que esta conversación es hecha casi completamente con el lenguaje de la Biblia.

Cuando imploramos, “Señor, ten piedad”, nuestro llanto pidiendo socorro y perdón hace eco de la Escritura (cfr. Sal. 51:1; Bar. 3:2; Lc. 18:13, 38,39). Cuando glorificamos a Dios, entonamos el himno que los ángeles cantaron la primera nochebuena (Cfr. Lc. 2:14).

Hasta el Credo y las Plegarias Eucarísticas están compuestos de palabras y frases bíblicas. Preparándonos para arrodillarnos ante el altar, cantamos otro himno angelical de la Bi­blia, “Santo, Santo, Santo…” (cfr. Is. 6:3; Apoc. 4:8).

Nos juntamos al salmo triunfante de los que le dieron la bienvenida a Jesús en Jerusalén: “Hosanna, Bendito él que viene…” (cfr. Mc. 11:9-10). En el corazón de la Misa, escucha­mos las palabras de Jesús en la Última Cena (cfr. Mc. 14:22-24).

Después, oramos a nuestro Padre en las palabras que Nuestro Señor nos dio (cfr. Mt. 6:9-13). Lo reconocemos con las palabras de San Juan el Bautista: “He ahí el Cordero de Dios…” (cfr. Jn. 1:29,36).

Y antes de recibirlo en la comunión, confesamos que no somos dignos en las palabras del centurión que pidió la ayuda de Jesús (cfr. Lc. 7:7).

Lo que decimos y escuchamos en la Misa nos viene de la Biblia. Y lo que “hacemos” en la Misa, lo hacemos porque se hacía en la Biblia. Nos arrodillamos (cfr. Sal. 95:6; Hech. 21:5) y cantamos himnos (cfr. 1 Mac. 10:7, 38; Hech. 16:25); nos ofrecemos la señal de la paz (cfr. 1 Sam. 25:6; 1 Tes. 5:26).

Nos juntamos alrededor de un altar (cfr. Gen. 12:7; Ex. 24: 4; 2 Sam. 24:25; Apoc. 16:7), con incienso (cfr. Jer. 41:5; Apoc. 8:4), servido por sacerdotes (cfr. Ex. 28:3-4; Apoc. 20:6). Ofrecemos una acción de gracias con pan y vino (cfr. Gen. 14:18; Mt. 26:26-28).

Desde la primera señal de la cruz hasta el último amén (cfr. Neh. 8:6; 2 Cor. 1:20), la Misa es un tapiz de sonidos y sensaciones, tejido con palabras, acciones y accesorios tomados de la Biblia.

Nos dirigimos a Dios en las palabras que Él mismo nos ha dado por medio de los autores inspirados de la Sagrada Escritura. Y Él a su vez, viene a nosotros, instruyéndonos, ex­hortándonos y santificándonos, siempre por la Palabra Viva de la Escritura.

Descargar el libro completo “La Cena del Cordero”

ST. Paul Center for Biblical Theology





10 comentarios para “La Cena del Cordero – Estudio Biblico – Scott Hahn”

  1. DORA says:

    La riqueza y el valor religioso que aporta a mi fe este libro me permite disfrutar aún mas la Santa Misa. Gracias por existir. Dios los Bendiga

  2. Nelson says:

    Esto es un gran tesoro para todos entender mas bien lo que contiene nuestra fe y iglesia

  3. Pedro says:

    he leido el libro una vez, y sinceramente he cambiado muchas cosas a la hora de estar en la misa, tengo el deseo de volver a leerlo para seguir creciendo mas… ahora se la verdadera riqueza que hay en la misa..

  4. jesus says:

    Despues de leer la Cena del Cordero,

    Ya no puedes ser un simple espectador

    en misa. Excelente.

  5. Jesús says:

    En primer lugar, Gracias Scott Hahn! por abrirme los ojos, pues a mi edad adulta (68), que siendo catolico de nacimiento, siendo formado en escuela catolica y de acudir a misa los domingos, con respeto y devoción nunca imagine toda la belleza que encierra nuestra misa, empezando desde sus origenes y antes de ella, puedo decir que cambio mi vida, pues ahora ya no percibo a un Dios lejano, sino lo veo cara a cara en la fraccion del pan todas las veces que voy misa, y eso se lo debo a la lectura de el libro del Sr. Hahn y al Espiritu Santo de Dios que lo iluminó y me iluminó a mi. ya nada podrá ser igual; tengo pensado compartir esta experiencia con cuantos me escuchen, es decir quiero misionar, especializandome en este tema, que es muy basto y mi capacidad no es muy grande. pero tengo el firme proposito de hacerlo; gracias, tambien a ustedes por darme la oportunidad de expresar m agradecimiento al Sr. Hahn.

  6. Jesús says:

    Mencionan Uds. arriba en el cuarto parrafo de “Encontrando”..”Sin embargo cuando haya terminado este curso…” no lo entendi bien, ¿hay un curso relacionado a esto? ¿como lo puedo accesar?

  7. Manuel says:

    Es un libro maravilloso, gracias Señor x inspirar a nuestro hermano scoot a escribir esta revelacion que has querido regalarnos para comprender mas tu misterio pascual.
    Catolicos Adelante !!!!!

    1 abrazo en Xto.

  8. GRACIAS SCOTT POR ASEPTAR QUE EL SEÑOR TE HAYA ELIGIO COMO SU INSTRUMENTO PARA PODERNOS EBANGELISAR, AHORA TENGO UNA NUEVA VISION MAS PROFUNDA PARA PODER VIVIR LA EUCARISTIA, CON MAS ENTREGA Y UN DIALOGO DIRECTO CON EL ´´SEÑOR NUESTRO DIOS´´.
    DIOS TE BENDIGA Y EL ESPIRITU SANTO TE SIGA ILUMINANDO.
    HASTA PRONTO.
    ´´P.D.´´ VOY A LEER TU LIBRO.

  9. Rosa Ma. Bringas says:

    Se ve muy interesante el libro, me podría decir donde lo puedo adquirir, vivo en el estado de México.

  10. Evelyn Castro says:

    Le agradezco muchisimo por haber escrito su libro,, Rogarè a Dios por ud. para que su trabajo dè muchos frutos, a nosotros los catòlicos ignorantes como tambièn a los evangèlicos….
    le Ruego a nuestro Dios y a su Santìsima Madre que podamos unificarnos tooodos los que le amamos y podamos celebrar la Santa Eucaristìa… que nuestros hermanos separados dejen de odiarnos y que sean tocados por el Espìritu Santo para que conozcan la fe, y ya conocièndola lleguen a tener un inmenso amor por lo sagrado como lo tenemos nosotros…Amèn

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