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Oración de Consagración al Inmaculado Corazón de María

Oración de consagración individual al Inmaculado Corazón de María

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Oración de Consagración al Inmaculado Corazón de María

Marta y María – Decimosexto Domingo del tiempo ordinario

Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

Marta y María – Decimosexto Domingo del tiempo ordinario

Qué hacer para Heredar la Vida Eterna – Decimoquinto Domingo del tiempo ordinario

Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?». Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?». El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo».

Qué hacer para Heredar la Vida Eterna – Decimoquinto Domingo del tiempo ordinario

La Luz de la Fe (Lumen Fidei) – Primera Carta Encíclica del Papa Francisco

La Luz de la Fe (Lumen Fidei) – Primera Carta Encíclica del Papa Francisco

La Luz de la Fe (Lumen Fidei) – Primera Carta Encíclica del Papa Francisco

«Sígueme» – Décimotercer Domingo del Tiempo Ordinario

Jesús dijo a otro: «Sígueme». El contestó: «Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.»
Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú vé a anunciar el Reino de Dios.»
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó: «El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»

«Sígueme» – Décimotercer Domingo del Tiempo Ordinario

La Viuda de Naín – Décimo Domingo del Tiempo Ordinario

Sucedió después que el hijo de la dueña de casa cayó enfermo; su enfermedad empeoró y exhaló el último suspiro.
Entonces ella dijo a Elías: «¿Por qué te has metido en mi vida, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para poner delante de Dios todas mis faltas y para hacer morir a mi hijo?»

La Viuda de Naín – Décimo Domingo del Tiempo Ordinario