Lo Que Celebramos el Jueves Santo – Ellen Rivero

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Lavatorio de los PiesReflexionando sobre los días santos, Ellen Rivero, nos explica lo que celebramos el Jueves Santo. Los días santos son los más importantes de nuestra fe católica a lo largo del año.

El Jueves Santo tienes muchas enseñanzas de las cuales veremos las más importantes:

  • La Humildad de Cristo (lavatorio de pies)
  • Institución de la Eucaristía
  • Institución del Sacerdocio
  • Ámense los unos a los otros como Yo los he Amado
  • La Traición de Judas
  • Jesús en el Huerto de los Olivos

Ejercicios Espirituales de Cuaresma con el Padre Tomas Guerrero

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Ejercicios EspiritualesEl Padre Tomas Guerrero y el Padre Fernando Delgadillo, ambos Legionarios de Cristo predican de manera muy jovial estos ejercicios espirituales como preparación de cuaresma.

Tenemos aquí una oportunidad maravillosa de tomarlos estos ejercicios espirituales para prepararnos para vivir esta semana Santa con un sentido sincero de arrepentimiento, humildad y conversión. Estos ejercicios se imparten en nueve meditaciones y una introducción, estemos pendientes y esforcémonos para escuchar con atención todos los temas. !Ánimo Jesús te llama y te ama!

Introducción. ¿Qué Buscáis?

Con esta primera meditación buscamos responder a esta sencilla pregunta ¿qué busco? ¿qué hago aquí?

1. Señor quiero Conocerte.

Se nos invita a reflexionar, la necesidad de conocer y reconocer a Dios como nuestro creador.

2. El Uso de las Creaturas

Fuimos creados por Dios, a imagen y semejanza de Él y todo lo creado está a nuestro servicio, por obra y gracia de Él. Ejercicios Espirituales de Cuaresma con el Padre Tomas Guerrero

¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?

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¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado? ¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?Hablemos un poco de esta frase de Jesús en la cruz, que contrario a lo que parece, nos muestra a plenitud el amor del Padre por Jesús y por todos nosotros.

¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?
¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?

Mateo 27,46 (Mc 15,34)
Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: = «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», = esto es: = «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» =

Aquí es donde notamos efectivamente que “el Verbo se hizo carne”, sufrió por los pecados que no cometió (nuestros pecados) y padeció el juicio más injusto de la humanidad. Pero ¿Acaso se sintió abandonado por el Padre? ¿Dudaría en aquel momento de máximo dolor? ¿Murió Jesús en la desesperación?

Por supuesto que no, todo lo contrario, el Padre siempre lo acompañó, Jesús no dudó y no murió en la desesperación. Lo que hace Jesús es rezar un Salmo, que dicho sea de paso, si alguien me hubiese comentado hace años que el mismo Jesús lo escribió, seguro le creía. El Salmo del que hablamos es el 22 (21) que a continuación pueden leer y meditar.

Salmo 22 (21)
1    = Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David. =
2    Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?          ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!
3    Dios mío, de día clamo, y no respondes,          también de noche, no hay silencio para mí.
4    ¡Mas tú eres el Santo,          que moras en las laudes de Israel!
5    En ti esperaron nuestros padres,          esperaron y tú los liberaste;
6    a ti clamaron, y salieron salvos,          en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.
7    Y yo, gusano, que no hombre,          vergüenza del vulgo, asco del pueblo,
8    todos los que me ven de mí se mofan,          tuercen los labios, menean la cabeza:
9    «Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre,          que le salve, puesto que le ama!»
10    Sí, tú del vientre me sacaste,          me diste confianza a los pechos de mi madre;
11    a ti fui entregado cuando salí del seno,          desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.
12    ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca,          no hay para mí socorro!
13    Novillos innumerables me rodean,          acósanme los toros de Basán;
14    ávidos abren contra mí sus fauces;          leones que desgarran y rugen.
15    Como el agua me derramo,          todos mis huesos se dislocan,          mi corazón se vuelve como cera,          se me derrite entre mis entrañas.
16    Está seco mi paladar como una teja          y mi lengua pegada a mi garganta;          tú me sumes en el polvo de la muerte.
17    Perros innumerables me rodean,          una banda de malvados me acorrala          como para prender mis manos y mis pies.
18    Puedo contar todos mis huesos;          ellos me observan y me miran,
19    repártense entre sí mis vestiduras          y se sortean mi túnica.
20    ¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos,          corre en mi ayuda, oh fuerza mía,
21    libra mi alma de la espada,          mi única de las garras del perro;
22    sálvame de las fauces del león,          y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!
23    ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos,          en medio de la asamblea te alabaré!:
24    «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza,          raza toda de Jacob, glorificadle,          temedle, raza toda de Israel».
25    Porque no ha despreciado          ni ha desdeñado la miseria del mísero;          no le ocultó su rostro,          mas cuando le invocaba le escuchó.
26    De ti viene mi alabanza en la gran asamblea,          mis votos cumpliré ante los que le temen.
27    Los pobres comerán, quedarán hartos,          los que buscan a Yahveh le alabarán:          «¡Viva por siempre vuestro corazón!»
28    Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra,          ante él se postrarán todas las familias de las gentes.
29    Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.
30    Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra,          ante él se doblarán cuantos bajan al polvo.      Y para aquél que ya no viva,
31    le servirá su descendencia:          ella hablará del Señor a la edad
32    venidera,          contará su justicia al pueblo por nacer:      Esto hizo él.

Al leer el Salmo y recordar a Jesús en la cruz sentimos un nudo en la garganta o quizás hasta ruede una lágrima.

Son claros en este Salmo los padecimientos y especialmente la persecución que sufrió el pueblo Judío, pero también aparece su fe en Dios (Yahve). En la primera parte vemos el silencio del Padre, el sufrimiento, la oscuridad, la desesperación, pero al final encontramos el refugio, la confianza, el amor del Padre.

Desde comienzos del cristianismo la tradición ha aplicado este Salmo al mismo Jesús, pues es imposible no notar las similitudes generales como el acecho de sus enemigos, la humillación, el sufrimiento. Algunos aspectos son más puntuales como el paladar seco, los huesos dislocados, las burlas, el polvo de muerte y especial mención lleva el reparto de sus vestiduras y el sorteo de su túnica. ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?

Espiritualización de la Semana Santa – Marino Restrepo

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Marino RestrepoMarino Restrepo predica sobre la espiritualización de la semana santa y la conversión radical que solo se logra con Jesús.

Nosotros católicos (durante la semana santa) estamos buscando un poco más que una tradición y un poco más que una historia, estamos buscando compenetrarnos en el Espíritu del Señor de verdad sin importar que vaya a suceder en nosotros mística y espiritualmente, porque generalmente el miedo humano… es sentir como esa muerte que hay cuando uno busca el Espíritu, porque buscar el Espíritu es buscar la santidad y buscar la santidad es dejar las cosas a las cuales estamos atados y que nos gustan tanto y de ahí vienen los miedos, porque es un miedo de la carne que no quiere soltar las amarras que tiene sobre la tierra que es lo único que conoce, porque no conoce sino lo que puede ver y palpar, todo lo que es asequible desde su humanidad, desde su naturaleza mortal. Cuando se le habla de levantarse a lo invisible, a lo que no es tangible, que no es asequible por sus medios humanos, se asusta naturalmente. Y por eso ese miedo de elevarse al Espíritu, tan solo lo sana Jesús.

Ejercicios Espirituales de Cuaresma 2014 – Padre Carlos Alberto Gómez

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 Padre Carlos Alberto GómezEl Padre Carlos Alberto Gómez predica los ejercicios espirituales de cuaresma 2014 en la capilla de Mariavision para aquellos que no pudieron asistir a su parroquia a vivirlos esta temporada.

La primera actitud que debemos de tener es “Intra Totus” que se traduce “Entra Todo” concéntrate, estos días son especiales para concentrarte en Él completamente, tienes que apagar los ruidos externos, todo aquello que te impide tener unos momentos de silencio para tener este encuentro con Dios. San Ignacio de fue a una cueva a encontrar el silencio que no encontraba en ninguna otra parte y ahí se encontró con Dios. Y de ahí surgió esta maravilla que son los ejercicios espirituales…

El padre Carlos Alberto Gómez es sacerdote de la arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco, México, quien tiene su ministerio principal como formador de los futuros sacerdotes en el seminario de Guadalajara. Estos ejercicios espirituales se realizaron del lunes 7 al viernes 11 de abril del 2014.

Dios te Ama como Padre Amoroso

El Pecado Rompe Nuestra Amistad con Dios

El Encuentro con Jesucristo Nos Transforma Positivamente Ejercicios Espirituales de Cuaresma 2014 – Padre Carlos Alberto Gómez

Estaciones del Vía Crucis

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Estaciones del Vía Crucis

Oraciones iniciales

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Acto de contrición

Jesucristo, mi Dios y mi Salvador: yo me arrepiento de corazón de todos los pecados que he cometido, porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar. Confió en que me perdonarás mis culpas y me llevarás a la vida eterna, porque eres bueno. Amén.

Ofrecimiento

Señor mío Jesucristo que nos invitas a tomar la Cruz y seguirte, caminando tú delante para darnos ejemplo: danos tu luz y tu gracia al meditar en este Vía Crucis tus pasos para saber y querer seguirte. Madre Dolorosa: inspíranos los sentimientos de amor con que acompañaste en este camino de amargura a tu Divino Hijo. Amén.

Al principio de caa estación se dice:
Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Y a mí, pecador. Amén.

Después de cada estación se dice:
Señor, pequé, ten misericordia de mí.
Pecamos y nos pesa; ten misericordia de nosotros que por nosotros padeciste.

Se añade a cada estación:
Un Padre nuestro, un Dios te salve María y un Gloria al Padre.

Primera Estación

Jesús es condenado a muerte.

 

Jesús es condenado a muerte

Pilato mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: “Aquí tenéis a vuestro rey”. Pero ellos le gritaban: “¡Fuera, fuera, crucifícalo!” Pilato les dice: Pero ¿cómo he de crucificar a vuestro rey?” Respondieron los príncipes de los sacerdotes: “Nosotros no tenemos más rey que al César”. Entonces se los entregó para que fuera crucificado (Juan 19, 13-16).

Segunda Estación Estaciones del Vía Crucis

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